#LeninMorenoSinEquipo

Cada decisión de Lenín Moreno evidencia que no tiene equipo para gobernar, por eso recurre a los intermediarios, es decir a quienes les resulta fácil haber estado con Correa y mañana con él, aquellos que bailan con Dios y se dan la media vuelta con el diablo. Para muestra un botón: basta recordar las escena de ripley de la asambleísta María José Carrión, quien presidía la Comisión de Archivo (Fiscalización) cuando ponía las manos al fuego por Jorge Glas y ahora, en cambio, permanece en el anonimato por no decir en el ridículo. De igual manera, un grupo de ortodoxos “revolucionarios” que se pasaron al lado ganador, al del Estado del cual pueden beneficiarse. A ellos hay que decirles: ¡fuera!

También recordamos a los líderes de la “oposición” y del oficialismo que defendían la reelección indefinida para todos los cargos de elección popular, sobre todo a los caciques locales que sonreían y cantaban a dúo -y en coro- con el @mashirafael en las concentraciones populares pagadas con el dinero del gobierno. Ahora, esos mismos caciques apoyan la eliminación  de la reelección e, incluso, hablan de que la alternancia es un elemento constitutivo de la democracia. En fin, parece que eso de “va de retro” funciona hacia delante. Esto no quiere decir, por cierto, que estemos en contra de la consulta popular en esta pregunta, sino más bien que la política debe pasar por un exorcismo urgente.

Entretanto, el estribillo de que nadie supo nada, de que nadie dijo nada, de que los intereses nacionales estaban sobre los patrimoniales termina en patinaje y accidente letal. ¿Cómo puede ser esto verosímil si nada se hacía o se dejaba de hacer sin el consentimiento del sobredimensionado líder? Por eso, el cuento de La caperucita roja es una ameba en comparación con lo angelical y dulce que resultan las declaraciones de inocencia de Glas, su tío y los implicados que recibieron una condena de seis años y la obligación de devolver al Estado USD 33 millones. ¿Cómo está nuestra política que la misma política se resuelve en un  tribunal penal?

Entre las consecuencias de la corrupción en la política se observa, al igual que a finales de los años 90 e inicios del 2000, un escenario de fatiga cívica y antipolítica. Los jóvenes, en especial, cuando miran la trama de Odebrecht, la intermediación petrolera, el caso Caminosca, los sobreprecios en las obras civiles, se sienten ahuyentados e insultados, porque quienes se convirtieron en sus referentes resultaron un fiasco en todo sentido. No hubo tales súper héroes. El lado positivo de este capítulo, aunque parezca un oxímoron, es que los jóvenes comprendieron que nunca hubo tal revolución o que la revolución no se hace cantando los mensajes lacrimógenos de los años 70 y 80 con las exigencias económicas, políticas, sociales y tecnológicas del siglo XXI.

Volviendo. Moreno después de la consulta tendrá la posibilidad de armar su equipo sin chupamedias, sin los mojigatos del Socialismo del Siglo XXI, sin los ideólogos de esas categorías que ni ellos mismo entienden. Además, si es cierto que este Gobierno es de transición, entonces,  deberá buscar los mejores cuadros profesionales, políticos, éticos entre la pluralidad de sectores, pues si algo nos queda claro es que Alianza PAIS no es nuestro país. En este sentido, la oposición deberá cambiar de estrategia, porque la consulta no es un cheque en blanco ni tampoco el reparto de consulados, embajadas, ministerios, subsecretarias, direcciones provinciales.

Mención aparte merece el audio del exsecretario de la Administración, Eduardo Mangas, quien dice que PAIS no ganó en la primera vuelta ni en la segunda, de ahí la importancia de saber qué está detrás y quiénes están detrás.

Tarea pendiente para la ciudadanía: adecentar la política y creer menos en los súper héroes populistas del Siglo XXI.

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Más allá del péndulo

Un conjunto de síntomas delatan un cambio inevitable en la región en términos políticos, económicos y sociales. Las evidencias están a la vista: las últimas elecciones legislativas en Argentina que ganó el presidente Mauricio Macri, la problemática institucional no resuelta en Brasil a partir del impeachment contra Dilma Rousseff, la proclamación de la segunda vuelta en Chile entre el expresidente Sebastián Piñera y el senador Alejandro Guillier, y los brotes de corrupción en casi todos los países por los casos de Odebrecht, Panama Papers y Paradise Papers.

En el tema político, no se trata de un simple péndulo que va de izquierda a derecha, sino más bien de un desencanto de los ciudadanos de todos estos países por la política y la búsqueda de nuevas fórmulas debido al impacto de la corrupción en gobiernos de todos los signos, pues están involucrados los expresidentes peruanos, de corriente neoliberal como Alejandro Toledo, Allan García y Ollanta Humala, así como los gobiernos del giro a la izquierda como el Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil, y Alianza PAIS  (AP), en Ecuador. El riesgo es la impunidad. Pero, además, un clima de antipolítica puede fracturar los sistemas políticos y debilitar las democracias.

En lo económico, el fin de la bonanza en América Latina, debido a la baja en los precios de los hidrocarburos, así como la disminución de las exportaciones de las materias primas a China abren un nuevo ciclo. Sin embargo, en este contexto la administración de los recursos fue diferente. Paradójicamente, los países latinoamericanos, que fueron más beneficiados, ahora atraviesan complejidades como Venezuela y Ecuador, no así Bolivia. Del otro lado, los efectos de la crisis son evidentes en Argentina y Brasil, y hay una situación más manejable en Perú, Colombia y Uruguay.

En lo social, la región enfrenta el crimen organizado, es decir el narcotráfico y sus secuelas, el cambio climático, la inseguridad y la violencia, causas y efectos de la pobreza, que no ha sido resuelta, aunque haya avances. En esta región, de más de 500 millones de habitantes, el cambio es inevitable, pero la gente debe creer una vez más en la política.

La acción tendría que venir en paralelo, es decir, un giro ético a la administración de la cosa pública y enorme sensibilidad de los gobiernos para atender las demandas de los sectores más golpeados. Y aunque la integración no esté ahora en la agenda de los gobiernos en los primeros lugares, debido a los problemas descritos, no deja de resultar indispensable repensar los avances y los retrocesos en aspectos como el intercambio comercial, la cooperación técnica, la educación con miras a homologar planes curriculares de corte regional, la seguridad y el manejo de las reservas naturales. La idea de una agenda regional es un reto. (O)

https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/punto-de-vista/1/mas-alla-del-pendulo

 

#NoPasaNadaEc

¿Quiénes son los ganadores de la década correísta?

La desbandada de varias figuras visibles de Alianza PAIS y antes radicales correístas hacia el carril de Lenín Moreno puede ser leída desde varias perspectivas. La primera y que cobra más peso, es la de desmarcarse de todo aquello que pueda significar corrupción, sin perder de vista que quienes se autoproclaman honestos tienen la posibilidad de disputar espacios de poder en el gabinete del Presidente, es decir nadie quiere ser señalado en el extremo donde pulula la pus. La segunda es que la ausencia del líder autoritario provoca aires de libertad e, incluso, las sumisas se declaran herederas de la Asamblea de Montecristi, aunque esto resulte risible, porque no se puede olvidar que esa Constitución diseñó un enfermizo hiperpresidencialismo y ese engendro de Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS).

Otra causa que podría explicar por qué el ala correísta cuenta con menos legisladores, dirigentes y simpatizantes, es porque lo evidente sobrepasa cualquier bravuconada desde Bélgica. Ya no hay un Estado de propaganda que edulcore la crisis. Fatídicamente, en todas las “buenas obras” se comprueba sobreprecios, tráfico de influencias, despilfarro. Parece que el eslogan, “pero tenemos carreteras”, no alcanza para cubrir el déficit, la deuda, la falta de empleo, la bronca la cosmetología de cifras y la mesa tendida que solo existió en la imaginación de los revolucionarios que compran en los shopping de Miami.

Lo que se configuraba como un tongo para un sector de la ciudadanía que pensaba que la bronca entre Rafael Correa y Lenín Moreno era un distractor se va diluyendo, pues los cabos ya no están sueltos y, más bien, se advierte una lucha por defender “la década ganada” y, por el otro lado, volver a los principios de la Constitución de Montecristi. Esta bronca delata que nunca fue sano para el Ecuador un proyecto populista y caudillista, que la personalización de la política va en contra no solo de la generación de liderazgos sino del manejo discrecional de la cosa púbica, que el Mesías redentor es una figura con recursos y es otra sin plata, que la sobredimensión de cualquier líder destruye toda posibilidad de tener partidos políticos estructurados, orgánicos y con máximos valores de democracia interna.

Bronca y pirotecnia

Esta bronca más la pirotecnia que producen las broncas de Alianza PAIS trae al escenario varios peligros: a) entregar a Moreno un cheque en blanco bajo el criterio de salir de Correa, b) que la oposición se pierda en la coyuntura y no logre articular un nuevo proyecto político, c)  que Correa se convierta en mártir si la estrategia falla del lado de Moreno y sus asesores.

Lo que no está resuelto y que le resulta extremadamente complicado para Lenín Moreno es deshacerse de quienes han tenido la habilidad de trasvestirse o, dicho de otro modo, de acomodarse con Correa y no querer soltar la teta con él… A esos camaleones, les asusta dejar de percibir el mismo salario y las prebendas que tuvieron durante 10 años, les asusta ser ciudadanos con los mismos deberes y derechos, les asusta volver a caminar libremente por las calles, les asusta hacer “colas” en cualquier servicio, les asusta mirar de frente y no  esconderse en los celulares, les asusta tener que pagar por la gasolina de sus vehículos, les asusta no cobrar viáticos, les asusta no contestar el saludo, les asusta que alguien les pare el carro cuando se pasan de malcriados, les asusta ser demócratas, les asusta tener que buscar otro trabajo, les asusta la realidad porque viven en la nebulosa, les asusta respetar las normas de tránsito, les asusta dejar de fingir lo que nunca fueron, les asusta estar sin seguridad, les asusta el Ecuador…

Qué pasó

@cesarulloa_77

 

Posconsulta

Todos hablan de la consulta y sus resultados como un hecho consumado. Un grave peligro por varias razones: a) las excesivas dosis de triunfalismo del Gobierno en una campaña que se extenderá hasta que la Corte Constitucional y luego el CNE convoque a elecciones, b) el peligro de entregar un cheque en blanco, una vez más, al Ejecutivo, c) las disputas entre quienes se suben a la camioneta de Lenín Moreno en búsqueda de cargos, d) la imposibilidad evidenciada de la oposición en construir una nueva alternativa que supere las expectativas de los dimes y diretes de Alianza PAIS, e) la estrategia de confundir la consulta entre una disputa entre correístas y morenistas, cuando está de por medio la salud de la democracia y eso rebasa a cualquier liderazgo.

La consulta no desmonta el modelo de los ortodoxos correístas en términos de hiperpresidencialismo ni la pirueta ideológica de mantener las cinco funciones del Estado. Sin embargo, atempera los ánimos y, sobre todo, de las distintas organizaciones políticas. Abre un sinnúmero de expectativas sobre el futuro de las autoridades de control y la manera cómo se elegirá el Consejo de Transición del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (Cpccs). Esta pregunta y  la de reelección indefinida son las más importantes.

La pregunta acerca del CPCCS no elimina, transforma ni reforma las competencias de los actuales vocales. Cómo opere el Ejecutivo en la etapa de transición será fundamental y la sociedad civil tendrá que hacer lo suyo, para advertir al Presidente que el respaldo que tiene es hacia el diseño de un nuevo proyecto de país y zanjar la corrupción. También deberá ir comprendiendo que la organización política a la cual pertenece no es Ecuador. No olvidemos quién podría sustituir a Jorge Glas.

@cesarulloa_77

Consulta popular: mitos, retos y desafíos

Consulta popular: mitos, retos y desafíos

La segunda vuelta electoral devino en una especie de empate político, debido a un resultado reñido, además de evidenciar una campaña desigual porque el Gobierno puso toma la maquinaria encima del contrincante de la revolución ciudadana. Sin embargo, cualquiera que hubiese resultado ganador, en este caso, Lenín Moreno, la tenía muy complicada por la acumulación de demandas sociales y el descontento de un importante segmento de la población frente al exacerbado autoritarismo de Correa, la falta de fiscalización y el vacío de independencia en las demás funciones del Estado. En este sentido, la salida para cualquier candidato era una consulta popular, en donde se empezara a desmontar el engranaje que permitió que Alianza PAIS haga lo que le venga en gana bajo la conducción de su máximo líder, el mashi Rafael. Pero, el llamado a la consulta debía plasmarse cuando el contexto fuera el más oportuno debido al respaldo popular que tenía que lograr el proponente.

En ese sentido, el presidente Moreno ha sido muy habilidoso porque atemperó el clima, llamó al diálogo a los sectores opositores más recalcitrantes, embanderó la lucha contra la corrupción y comenzó a deshacerse de varios cuadros importantes de su antecesor, sobre todo de su vicepresidente Jorge Glas. Ahora, la cancha está a su favor, pero no deber convertirse esto en un cheque en blanco.

Sería una intención fallida del Presidente su iniciativa de consulta popular si cae en la trampa de la personalización de la política y pierde la posibilidad coyuntural de institucionalizar el país en términos de independencia de las funciones del Estado, revisando –entre otras cosas- el proceso de selección de las principales autoridades, el cese inmediato y la rendición de cuentas del fiscal, procurador, contralor, vocales y presidente del Consejo de la Judicatura, consejeros y presidente del Consejo Nacional Electoral y superintendentes. Este escenario es ideal, pero parece que Lenín Moreno optó por mecanismos graduales que pueden, incluso, convertir esta transición en una que vaya del correísmo al morenismo, si no se van esclareciendo varias dudas como aquella de la pregunta dos en donde se establece un Consejo de Participación Ciudadana y Control Social transitorio conformado por “siete miembros nombrados por la Asamblea Nacional de entre ternas enviadas por el Presidente de la República”.

En cuanto a la muerte civil, la primera pregunta es un acierto porque bloquea de manera definitiva y de por vida a quienes pretenden ejercer cargos de elección o designación si se demuestra su culpabilidad, en correspondencia al debido proceso. Pero también habría que considerar que los corruptos tienen que devolver los recursos que acumularon indebidamente y no seguir disfrutando de ellos cuando les venga en gana. Esta pregunta que trataría de zanjar de un solo tajo a la  corrupción se fortalecería en la medida que la judicialización de la política y la politización de la justicia pasen a un plano anecdotario. De ahí la necesidad de que las funciones del Estado sean independientes y estén integradas por personas de credenciales éticas intachables, trayectoria probada y compromiso social.

Hay una conexión indiscutible entre la primera y la segunda preguntas, además un hilo conductor que podría hacer posible la generación de un nuevo estado de cosas en el Ecuador, es decir la oxigenación de la política desde un acto inevitable de adecentar las prácticas de un buen porcentaje de políticos que busca el camino fácil y el enriquecimiento ilimitado. La consulta debe ser una oportunidad, no un escenario para oportunistas.

 

https://www.youtube.com/watch?v=M_DB0URdCSs

Lenín Moreno, entre el laberinto y la buena vibra

Lenín Moreno, entre el laberinto y la buena vibra

Lenín Moreno, presidente de Ecuador, registra el mayor nivel de aceptación histórico durante los primeros 100 días de Gobierno. Esta evaluación se ubicó entre el 75% y el 84% según tres firmas encuestadoras, incluida CEDATOS que no es precisamente una fuente de devoción para el ala correísta. Estas cifras son paradójicas, por cuanto Lenín no deja de ser un gobernante sin el respaldo suficiente del partido del cual es su máximo dirigente (AP), además de haber recibido una situación económica compleja (“no hubo mesa tendida”) y su ganancia electoral deviene de un empate político, ya que asistimos a una segunda vuelta después de 10 años con victoria del 2%. A ello habría que agregar algunos elementos como que AP pasó de tener una mayoría calificada a una absoluta en la Asamblea, las fracturas en su interior son evidentes y el mandatario enfrenta los casos de corrupción más escandolosos de la historia republicana, debido a la manera delictiva como operaba la transancional Odebrecht y el uso discrecional del erario público por parte de oficiosos devotos de Correa en casi todas las áreas del Estado en la época de mayor bonanza.

Este baño de aceptación y también de credibilidad de Lenín se puede explicar desde varios criterios que actúan de manera articulada y pragmática. Primero, el cambio de estilo, es decir  el uso del discurso conciliador como un recurso efectivo caló en la mayoría de los ecuatorianos. La población demandaba de manera urgente la clausura del monopolio de la verdad, la desacreditación y la judicialización del adversario. La sociedad estaba asfixiada del juego amigo/enemigo. Segundo, la idea de Moreno de configurar una personalidad sólida se sostiene en su lucha contra la corrupción. Tercero, el giro editorial de los medios públicos ha generado simpatía, por eso personajes como Carlos Rabascal han bajado el tono y ya no se siente el tufillo correísta.

Cuarto, el hecho más contundente es haber dejado sin funciones al vicepresidente, una especie de despido intempestivo. Quinto, no hay una oposición orgánica que le dispute a Moreno el liderazgo, pues Guillermo Lasso parece desinflado y en el cielo se ven pocas estrellas disputando el solio de la fiscalización, además un buen porcentaje de políticos está pensando en las elecciones locales del 2019. Sexto, la idea desgastada del “gran ausente” en la figura de Rafael Correa se diluye, pese a su capital político, porque las denuncias de corrupción construyen otro escenario a futuro, en donde él no tiene que ser necesariamente otra vez Presidente., peor aún si Moreno llama a consulta para revisar la figura de reelección indefinida para todos los cargos de elección popular.

Lo tragicómico de combatir la corrupción es que la política en el Ecuador, aunque no de manera exclusiva, vuelve a un escenario antipolítica, en el sentido de que mientras más se escarba en las denuncias en los diferentes sectores, los que fungían de referentes se desploman. Entonces, quién se arriesga a entrar en política si no hay referentes. Apenas sobrevive un porcentaje de arribistas del oficialismo que trata de edulcorar la píldora con frases grandilocuentes y vaciadas de sentido cuando justifican lo insostenible, es decir el uso alegre de los recursos públicos y la idea del eterno retorno de Correa.

A estas causas se podría añadir otra, la construcción de que Correa es el opositor legítimo, dándole mayor proporción a tamaño despropósito, incluso dentro de las filas de AP. Sin duda, Moreno deberá trazar su propia ruta y sacar definitivamente del tablero a su antecesor. Razones no le faltan, pese a que él fue beneficiario de la revolución como enviado especial del Ecuador para las Naciones Unidas en temas de discapacidad.

Lo cierto es que un buen porcentaje de políticos quiere cazar a río revuelto. Unos, (auto) confirmándose morenistas y otros, ocupando el lugar de una masa espesa de tecnobrurócratas que viven pensando en el retorno de Correa para no perder sus privilegios. Si bien Moreno no cuenta todavía con un equipo sólido, sin embargo –poco a poco- se van desmarcando del ala dura del correísmo, pero sin saber a ciencia cierta a quienes les da el guiño: la derecha o la izquierda soñadora que inició con el proyecto de la Revolución Ciudadana.

Lo que nadie pone en tela de duda es que el correísmo representa una arquitectura institucional que impide desentrampar la corrupción  y restaurar la autonomía e independencia del Estado, es decir la Función de Transparencia y Control Social y su brazo el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCSS) que nombró al prófugo Contralor y al exfiscal que se hizo célebre con la frase: “yo si sé quién es la empresa corruptora” al referirse a Odebrecht. En fin, si Moreno quiere tomar el toro por los cuernos tendrá que desmontar el CPCCS y la figura de reelección indefinida para todos los cargos de elección popular. Parece que el camino es la consulta popular. No nos olvidemos de la criticada independencia de la Función Judicial y el intercambio de correos entre el presidente del CNJ, Gustavo Jalk y el expresidente, Correa.

… En diez años, a cuento de carreteras, puentes, aeropuertos, complejos judiciales, escuelas del mileno,  el país vivió la feria de los sobreprecios, las coimas, el autoritarismo y la era del cinismo, pues un grupo de fanáticos revolucionarios, incluso, dicen que la corrrupció0n no empaña el legado de Rafael Correa, como si la corrupción fuese un mal menor en un Estado que no logra satisfacer demandas mínimas de la población. La corrupción se llevó todo por delante. (Ver vídeo).

 

Lenín, va y viene

Lenín Moreno trata de desmarcarse, pero la intrincada red correísta le retarda, a ratos le apretuja y provoca en su comportamiento político contradicciones, sin que ello desconozca la dificultad que supone para cualquier político salir del modelo autoritario y de lealtades creadas por parte de la revolución ciudadana, los que ahora son descalabrados por las denuncias de corrupción. A ratos todo parece teatro. Sin embargo, ese comportamiento del Presidente es ciertamente explicable, porque fue parte del anterior Gobierno durante 10 años y en algo le debe afectar desmarcarse. En su intento de ganar legitimidad en varios sectores y edificar su propio símbolo, no solo debe superar el modelo mesiánico de su antecesor, sino que tendrá que cortar de un tajo lo terrorífico que significó en varios aspectos el correísmo, como la falta de independencia de las funciones del Estado gracias a ese monstruo del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), la transgresión permanente de los derechos humanos y la política de incentivos selectivos para los militantes de PAIS como si este movimiento fuera el Ecuador. Error. Los estrategas de la revolución ciudadana confundieron el Estado con el partido y administración de la cosa pública con marketing electoral.

Entre las contradicciones evidentes de Moreno se encuentran mantener una parte del equipo económico anterior o, acaso, está buscando el momento propicio para decirles bye bye. Otra que tampoco se explica es la presencia de Ricardo Patiño como consejero político y la propuesta de que Alexis Mera sea embajador de la misión diplomática más importante para el Ecuador, pues EE.UU. es nuestro principal socio comercial. Parece que el Presidente prefiere mantener la mesa coja, tambaleante y sin ninguna estética, antes que abrirse un frente brutal de correístas en contra suyo y provocar un golpe, pues nadie garantiza que el llamado a la muerte cruzada, sea por iniciativa del mandatario o de la Asamblea, signifique que gane Lenín, pese a que su aceptación ha ido en incremento como lo anuncia, incluso, la empresa CEDATOS, a la que se sigue un proceso judicial en su contra por los resultados entregados en las últimas elecciones a boca de urna.

En la lucha contra la corrupción, la urdimbre es complicada de destrabar para Lenín Moreno sin que ello lo justifique por las siguientes razones: a) el Frente Anticorrupción del Gobierno no tiene credenciales de independencia, pues el Gobierno es juez y parte, b) el Gobierno debía apoyar desde el inicio de su mandato a la Comisión Nacional Anticorrupción, sin embargo no lo hace porque sus miembros han denunciado a figuras claves del Gobierno anterior del que Moreno fue su vicepresidente, c) el falso espíritu de cuerpo de la bancada legislativa de PAIS ha demostrado que está fuera de sintonía con la mayoría de la población y sigue obstaculizando la fiscalización, d) no se logra comprender el papel del Presidente de la Asamblea, pues parecería que no está del lado de Correa ni tampoco del lado de Lenín, sino del suyo propio, e) es incontenible la avalancha de denuncias de corrupción de todos los sectores, es decir Moreno no puede tapar el sol con un dedo. En este escenario, habrá que observar como los jueces develan si hubo o no en los últimos 10 años independencia interna y presiones externas. Está a prueba “la metida de la mano a la justicia” y el espíritu de cuerpo de sus monaguillos.

En lo económico, las medidas para paliar el déficit fiscal y todo lo que significan los compromisos que el Ecuador debe honrar siguen siendo un acertijo, pues hasta el más ingenuo sabe que esto no se resuelve con la disminución de los salarios de una capa alta de los burócratas, tampoco con la venta de un avión presidencial ni con la subasta de los bienes que administra Inmobiliar. Por lo tanto, la receta económica sigue estando en la zona de opacidad. Un gran porcentaje de Ecuador clama por trabajo en una época, en donde nunca antes hubo un porcentaje tan importante de jóvenes que conforman el bono demográfico.

De la política internacional,  los tropiezos son evidentes, pues el actual embajador ante Naciones Unidas y excanciller, Guillaume Long, hizo un pobre papel el año pasado como representante del Estado en el Comité de Derechos Humanos en el análisis del cumplimiento del Pacto de Derechos Civiles y Políticos y mucho peor fue su actuación en el Examen Periódico Universal (EPU) este año. Ni qué se diga de la postura del Gobierno ante Venezuela, pues si bien el Presidente “algo dijo”, todavía no hay contundencia en contra de la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela.

Por el otro lado, el ala dura del correísmo sigue con excitación los enlaces digitales de su líder, aunque cada vez sea menor el impacto, la sintonía y el poder de persuasión, pues el expresidente ya no tiene  el control de los medios públicos e incautados. Correa en su laberinto y Moreno tratando de anidar. La fragilidad de PAIS se hace cada vez más evidente, pues se comprueba hasta la saciedad que todo giraba alrededor del autoritarismo del mashi presidente.

Hay mucho trecho por recorrer y agua que tendrá que pasar y hasta tanto la justicia no opera de manera oportuna, eficiente e independiente…