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Acerca de enlosbordesdelapolitica

Politólogo ecuatoriano. Doctor en Ciencias Sociales. Docente investigador a tiempo completo. Dicto clases a pregrado y posgrado. Invitado como analista político en medios internacionales y nacionales. Columnista de diario La Hora. Mi último libro es El populismo en escena ¿por qué emerge en unos países y en otros no?

Intelectualidad cómplice

Un sector autodenominado como los intelectuales de la exrevolución ciudadana (en Ecuador) sigue exponiendo con furia y ensimismamiento apoyo total y ciego a la década correísta, porque en su momento creyeron que les llegó su turno en el ejercicio del poder desde diversos espacios. Es decir, la imposición de sus ideas de “izquierda progre y socialista”. Además de poner en marcha un conjunto de experimentos nunca antes probados ni tampoco exitosos: un modelo de economía heterodoxa, el neoconstitucionalismo criollo, las piruetas ideológicas del buen vivir y la felicidad por decreto. En otras palabras, se sumergieron en juegos pirotécnicos respaldados por un monumental aparato de propaganda.

Entre esos intelectuales están quienes defendieron los derechos humanos antes del correísmo y luego justificaron la judicialización de la protesta social y la persecución a líderes, dirigentes sindicales, indígenas y periodistas. También están los tibios o aquellos quienes criticaban la exrevolución correísta, pero les encantaba ir a los cocteles, codearse con las autoridades y ofrecerles una que otra asesoría o consultoría. Imposible olvidar a quienes introdujeron la verborrea en discursos sobre la “dictadura del amor”, del buen vivir, del 30-S y “el día que se recuperó la democracia”.

Esos intelectuales, profesores de universidades, escritores, cantantes y artistas, repetían que el “Presidente es el Jefe de todas las funciones del Estado”, que “la comunicación es un servicio público”, los “golpes blandos”, “la prensa corrugta, así con g”. Varios “intelectuales” de la exrevolución se quisieron tomar las universidades por asalto como la Andina o estrangular económicamente a la Flacso También se hicieron los locos cuando llegaron las recomendaciones de las Naciones Unidas al Estado, debido a las transgresiones de los derechos civiles, políticos y humanos. Otros prefirieron “mediatizarse” como académicos sin contar con un récord de publicaciones reconocido o participación internacional con pares, más bien reiteraron sus nostálgicos discursos de los años setenta y ochenta. El arribismo intelectual no faltó por su afán de ascenso y la imitación exacerbada del “gran jefe”. (O)

Esta noticia ha sido publicada originalmente por Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/punto/1/intelectualidad-complice

Si va a hacer uso de la misma, por favor, cite nuestra fuente y coloque un enlace hacia la nota original. www.eltelegrafo.com.ec

Está publicado originalmente en diario El Telégrafo, el 22 de abril de 2018

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Intelectualidad cómplice

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#NosFaltan3

El presidente, Lenín Moreno, tuvo que reconocer un secreto a voces: la seguridad atraviesa por un estado de indefensión. Basta recordar algunos vergonzantes hechos como los helicópteros DRUV que se cayeron, los radares inoperativos y el obsoleto equipamiento de las Fuerzas Armadas, sin perder de vista el intento permanente de los revolucionarios por fracturar las relaciones entre oficiales y voluntarios, además de haber desviado las tareas de Inteligencia en la pesquisa contra la oposición y periodistas, cuando la Inteligencia debe alertar los riesgos del crimen organizado.

Ante el secuestro de tres periodistas en la frontera norte, Lenín tuvo que decirlo en otras palabras: una década de ideologización de la seguridad al calor de cantos estridentes en homenaje al Che Guevara mientras la zona de frontera era presa fácil de quienes no aceptaron ni tampoco se adscribieron al proceso de desmovilización de las FARC-EP. El Presidente, en palabras más y palabras menos, dio crédito a las advertencias que los expertos en seguridad habían manifestado desde que se inició el proceso de diálogo y paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y los líderes de la guerrilla. Ecuador iba a ser afectado, no solo por la desmovilización de los grupos subversivos, sino también por la escasa presencia del Estado ecuatoriano y colombiano en los dos lados de la frontera.

Es necesario recordar que por el ministerio de Defensa han pasado un sinnúmero de funcionarios sin experiencia. La revolución ciudadana acomodó a sus amigos en estos cargos de enorme responsabilidad sin haber dimensionado los efectos propios de un mundo demandante de respuestas al crimen organizado, a las guerras de cuarta generación, a las dinámicas fronterizas en territorios completamente pauperizados. Pese que acá no se logró imponer en el Ejército el grito de “patria o muerte, qué viva el socialismo del Siglo XXI” como en Venezuela, sin embargo las Fuerzas Armadas tuvieron una relación agria, inconforme y distante con el Gobierno.

Las recetas están a la orden del día, pero la más sensata es que el Presidente seleccione a personas expertas en Seguridad, Defensa y Relaciones Exteriores en los ministerios y que redimensione el papel del periodismo en la calidad de la democracia.

 

#HartazgoPorLaPolitica

La antipolítica manifiesta el hartazgo ciudadano de diversas maneras e intensidades. Es una mezcla de descontento y frustración hacia un sistema institucional que no satisface demandas mínimas, pero además carece de representación porque quienes están al frente como autoridades han perdido credibilidad y su legitimidad de origen ha sido cuestionada. ¿Cómo llegamos hasta este punto? De manera sistemática y permanente, en el sentido de que durante 10 años la mayoría de la población en las urnas giró un cheque en blanco a un modelo mesiánico de corte autoritario, que puso en lo más alto de la política la personalización exacerbada del líder como redentor de la patria y única alternativa.

Este modelo no es nuevo en el Ecuador, pues la historia determina en diversos periodos que la figura del caudillo y, en algunos casos, la del populista es recurrente. Por eso se habla del floreanismo, garcianismo, alfarismo, velasquismo y ahora del correísmo. ¿Esto qué significa en términos de cultura política? Que, indistintamente de la preferencia por un partido y muy rara vez de una ideología, prevalece como opción electoral un conjunto de características de las personas que luchan por el ejercicio del poder y aquello determina los resultados en las urnas y, por lo tanto, el modelo político. Una vez más, el entrampamiento de los efectos de este tipo de decisiones ha puesto al Ecuador en jaque mate.

La salida a este modelo no es sencilla, pues no basta con la indignación ciudadana y el rechazo generalizado hacia los políticos, quienes están en ejercicio activo u operando tras los micrófonos. Tampoco basta con decir que se vayan todos o, peor aún, cruzar los brazos con la esperanza de que el Ejecutivo desarticule una red que operó y sigue operando políticamente desde hace 10 años. Y aunque no se puede aplicar remedios caseros para la antipolítica, sin embargo el papel activo y efectivo de la ciudadanía será clave para exigir rendición de cuentas, cerrar el paso a quienes no cumplen con los requisitos para un cargo público y reinstaurar el sentido de representación para no quejarnos de quienes actúan en la Asamblea, el sector justicia e, incluso, algunos funcionarios del Ejecutivo.

La antipolítica puede presentar dos alternativas. O bien dinamita el sistema político en miles de fragmentos muy incómodos para juntar o abre los ojos a los ciudadanos y así apertura un sentido amplio de conciencia nacional, en donde cada uno se haga cargo de lo que corresponde para adecentar el sistema político. La tarea no es sencilla, por cuanto saltan diariamente casos de corrupción de varios sectores con el riesgo de que el país se hunda.

En este escenario se requiere salir de la zona de confort y dejar de mirar la realidad como un culebrón de telenovela que puede diluir la indignación ciudadana y convertir estos hechos en piezas de entretenimiento con altas dosis de morbo. Cuando la corrupción se mira como un elemento del sistema institucional, la política se desvaloriza en toda magnitud.

Publicado en El Universo:

HartazgoPolitico

 

La democracia

La democracia

La democracia no es un concepto ideal, no es tampoco una utopía, es un tipo de régimen político con diversas modalidades en sus sistemas de gobierno como el parlamentario, presidencialista o tipos mixtos. Pero, además, la democracia por sí misma no surte efectos, pues depende de la cultura política de los ciudadanos para que tenga el valor y la dimensión que le posicionan como el mejor tipo de régimen. Es decir, la democracia es posible cuando los ciudadanos comprenden y fomentan la independencia entre las funciones del Estado, cuando hay una acción participativa activa y efectiva, cuando se cumplen los deberes y se exigen los derechos, cuando hay igualdad política en la medida que donde termina el derecho de una persona inicia el de otra.

Los beneficios de vivir en democracia son muchos e incuantificables como la posibilidad de solucionar los conflictos con el uso de mecanismos pacíficos, el derecho de exigir de manera permanente rendiciones de cuentas a las autoridades, el acto de elegir y ser electos periódicamente de forma universal, secreta y directa. La democracia también nos permite expresarnos en libertad y acceder a información de carácter público sin restricciones. Democracia también significa involucrarnos en procesos de diseño de política pública en distintos momentos y modalidades. Por todo ello, la democracia le pone límites al poder.

La democracia se robustece cuando las instituciones perviven en el tiempo y las reglas del juego son asumidas, respetadas y valoradas por los ciudadanos. No hay una democracia saludable que haya resistido al cambio permanente de reglas del juego y, peor aún, a liderazgos de corte autoritario y totalitario. La democracia nunca aceptará que alguien diga “el Estado soy yo” o aberraciones como que un mandatario diga que es “jefe del Estado y por lo tanto de todas las funciones”. Quienes apoyan este tipo de declaraciones, seguramente no entienden qué es la democracia.

La democracia no estatiza la participación política de los ciudadanos, más bien deja que esta surja desde la voluntad cívica y el legítimo afán de contribuir al Estado. Entonces, a participar.

Publicado en:

La democracia

 

Dos pasos atrás, uno delante

Los resultados de la consulta popular no desbaratan completamente al correísmo.  Aligeran el paso, atemperan el ambiente, pero no se produjo de un solo tajo la salida al tipo anómalo de democracia heredado. El hiperpresidencialismo se mantiene, la estatización de la participación no se ha diluido, pues el Consejo de Participación Ciudadana está ahí y la idea de “ciudadanizar la política” en desmedro de la conformación de sólidos partidos políticos está vigente. Esto no descalifica ni le quita méritos tampoco al hecho de que el Presidente dejó sin funciones, en su momento, a Jorge Glas y que esto abrió paso al juicio en su contra, ni tampoco olvidamos que fue una buena decisión eliminar la figura de reelección indefinida para todos los cargos de elección popular.

Cuando digo que no hay un total desmontaje del “pesado y mal remedo de un estado controlador”  me refiero a que tanto los correístas, así como un buen porcentaje de los morenistas conversos siguen defendiendo un conjunto de retrocesos contra la democracia, como el hecho de que no se  hayan refrescado filas en el gabinete, negando de esta manera toda posibilidad de renovación de liderazgos. En este sentido, no hay que darle muchas vueltas, pues si siguen los mismos, las prácticas del pasado serán recurrentes. Es innegable que Lenín Moreno no podrá zanjar todo de un tajo, pero los resultados de la consulta significan el fin de la moratoria que le dio la sociedad, es decir, él tiene que actuar y decidir, pues hay miles de ecuatorianos que pueden servir al Estado sin que provengan de Alianza PAIS.

La posconsulta abre varios escenarios. Uno de aquellos es que haya el riesgo de caer en lo asistencial-clientelar, en la medida de que quienes apoyaron al Gobierno le pasen la factura a costos inimaginables. Otro escenario es que haya un desbordante número de nombres y el Gobierno ya tenga listas las ternas y otro puede ser que haya un mínimo cupo para la sociedad en el CPCCS con mayoría del Gobierno. Ante estos escenarios, la sociedad debe estar vigilante.

Populismo y democracia: Venezuela y Ecuador en el ojo de la tormenta

Resumen

Este artículo explica la relación entre populismo y democracia en los gobiernos de izquierda de Ecuador y Venezuela, bajo los liderazgos de Rafael Correa y Hugo Chávez. Para el efecto, se realiza un ejercicio de política comparada de casos similares, es decir en países en donde se produce el mismo fenómeno populista, a pesar de que las variables políticas de ambos, dentro de un régimen de poliarquía, registran históricamente comportamientos diferentes. La relación entre populismo y democracia ha sido analizada desde tres perspectivas desde el denominado populismo clásico que va entre los años 30 a los 60, pasando por el neopopulismo de los años 90 hasta llegar a los populismos radicales de la primera década del siglo XXI. La primera sostiene que este fenómeno causa daño a la democracia por cuanto destruye a las instituciones, diluye todo tipo de mediaciones y deja el manejo del Estado a la discrecionalidad del líder; la segunda considera que este fenómeno contiene elementos democratizadores debido a que amplía la comunidad política permitiendo el ingreso de los excluidos en una oferta constante de reivindicación popular y la tercera argumenta que el populismo refleja el estado de salud de la democracia.

Descargar el artículo en:

Poupulismo y democracia, Ecuador y Venezuela

En voz alta

 

Los nombres de las personas que integran la terna eran previsibles, debido a que Lenín Moreno no ha logrado desmarcarse totalmente del correísmo ni tampoco le resulta fácil, porque la luna de miel de la revolución ciudadana duró 10 años y el Presidente fue parte del Gobierno que ahora tanto critica. Pese a la delicadeza que significa la elección de la Vicepresidenta, porque la Constitución dice que le podrá suceder al primer mandatario, sin embargo parecería que el tema no cobra tanta importancia porque estamos envueltos en una campaña electoral sui géneris.

La nueva Vicepresidenta cumplirá las funciones que Moreno le designe que pueden ser muchas, pocas, simbólicas o trascendentes. Su elección no deja de ser clave, porque su antecesor está sentenciado en primera instancia por corrupción y manejó los sectores estratégicos del Estado, bajo el membrete de cambio de la matriz productiva. Además, era el hombre de confianza de Rafael Correa, quien estaba metido en los más mínimos detalles de la política nacional. Por eso, la segunda a bordo tiene en sus espaldas muchos retos y a más de su fidelidad al Presidente, deberá demostrar honestidad a toda prueba.

¿Hasta qué punto de vista la elección de la Vicepresidenta resuelve la bronca entre correístas y morenistas en Alianza PAIS? Las respuestas no dejan de ser paradójicas, pues pasarse de un lado del puente a otro ha resultado sencillo, después de que quienes juraron amor eterno a la revolución ahora respaldan fervorosamente la consulta popular. Esto también pone en discusión hasta qué punto Alianza PAIS es un partido político o sus integrantes hacen las veces de jugadores de un escenario patrimonialista.

Se viene una temporada muy compleja, en donde se develará el verdadero proyecto político de Lenín Moreno si gana la consulta, pues está en sus manos la reconfiguración del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, la integración de un nuevo gabinete y la decisión acerca de nuevas medidas económicas, sin perder de vista los resultados de los diferentes diálogos con los distintos sectores.