Libertad de expresión atrofiada

Libertad de expresión atrofiada

La libertad de expresión de un país refleja el estado de salud de su democracia.En este sentido, un Estado que transgrede las libertades, los derechos y las garantías que gozan los ciudadanos en materia de pensamiento, opinión, expresión y prensa corroe y desvaloriza la democracia. Y de manera concomitante lo hace con los profesionales que ejercen actividades de comunicación y periodismo, así como también con los medios. Es decir, el problema sobrepasa al ejercicio que puede vivir la prensa, pues la libertad es consustancial al ser humano.

En el tercer Examen Periódico Universal de Naciones Unidas, en donde los Estados plantearon recomendaciones a sus pares en materia de derechos humanos, nuestro país recibió 182 recomendaciones por parte de 27 países de 83 participantes en tres rubros, principalmente: libertad de expresión, independencia de la justicia y los derechos de asociación y participación. Respecto del primer aspecto se identificó las riesgosas figuras que tiene la Ley Orgánica de Comunicación (LOC) y el ejercicio subjetivo de sanción que realizan los organismos de control contra periodistas y medios, que para este caso no son los medios públicos, ni los incautados y peor aún los del Gobierno. Una vez más, la comunidad internacional enciende una alerta sobre el estado de la libertad de expresión. Resulta urgente abrir el debate sobre figuras que constan en la LOC como el linchamiento mediático, el interés público, el interés general, el derecho de rectificación, la conformación de la SUPERCOM y la CORDICOM, entre los aspectos más relevantes.

Basta recordar que al calor y la efervescencia de la segunda vuelta electoral, los dos finalistas hicieron ofertas acerca de la LOC. El candidato opositor dijo que se debía eliminar, mientras que el candidato proclamado como Presidente reconoció en algunas entrevistas que esta ley debía ser reformada, porque “era una obra humana”, entonces algo anda mal; sin embargo la gota que derramó el vaso y abrió una vez más la polémica fue la sanción que impuso la SUPERCOM a siete medios, porque no reprodujeron una nota del periódico Página 12 sobre presunciones contra Guillermo Lasso acerca de los paraísos fiscales sin probar que esa nota haya sido contrastada, verificada y que carecía de intereses electorales como establece el Código de la Democracia.

La libertad de opinión está atrofiada y merece restitución urgente, caso contrario la democracia corre riesgo.

 

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