Suicidio político de Lenín

Lenín nunca salió de su zona de confort, pues –al igual que Correa- pensó que su aceptación lo aguantaba todo, pero la realidad arroja lo contrario. Y digo arroja, porque el resultado es grosero. Son inocultables las diferencias al interior de PAIS, además de delatoras. Entonces, aquella  hipótesis acerca de que la corrupción apesta más en época de crisis sí se cumple, pues cuando había bonanza, los billetes verdes aguantaban todo. La gente estaba entontecida en el shopping, en el turismo y en la posibilidad de ascenso económico, sobre todo si era parte del sector público. No olvidemos que antes de ser candidato, Lenín gozaba de buena salud en los indicadores de las encuestas en temas de aprobación y credibilidad, pese a su ausencia y sus apariciones intermitentes y vacías. Además, siempre mantuvo mejores calificaciones que Correa. Los programas sociales y sus dotes de humorista le mantuvieron en la cima preelectoral. Sin embargo, ahora se  cumple aquello de que “todo lo que sube, baja” y en algunos momentos de manera estrepitosa. Algunos siguen pensando que el salto de humorista a estadista es fácil. ¡Error!

La caída en las encuestas de Moreno, que no le darían paso para ganar en primera vuelta e, incluso, de quedarse con un tercer lugar si las cosas se agudizan responden a viejas prácticas de la política, que ni siquiera PAIS las superó en su “revolución democrática”: falta de democracia interna en el partido, no hay reproducción programada de líderes, afán de perpetuidad en el poder y fragmentación interna. Por otra parte, la selección del binomio en PAIS no solo dejó con los churos hechos a pocos delfines, sino que generó resistencia y rechazo en militantes y un gran segmento de la población. Si bien hace una década esta figura no era tan relevante, ahora ha cobrado una importancia incuestionable por el papel que el mismo Lenín jugó en la revolución ciudadana, sin perder de vista vicepresidentes con la decisión y la fuerza de Alberto Dahik.

¿Qué explica el suicidio de Lenín? Es el mismo exceso de confianza que le hizo perder a PAIS las principales ciudades en las últimas elecciones seccionales. Desde ahí, parece que no hay vuelta de retorno, porque la misma estrategia no funciona en diferentes contextos, es decir el exceso de propaganda, el discurso de polarización entre buenos y malos, escondidos en la cara amable de Lenín, la estampida de varios militantes de PAIS a otras tiendas, la lentitud de la administración de la justicia en casos aberrantes y la prepotencia para desconocer los errores o, mejor dicho, reforzar la vieja idea que después de nueve años en el Gobierno, todos fueron engañados como niños de jardín de infantes en la nube de la petrocorrupción. Pero como es la revolución más conservadora del mundo, los militantes estarán deseando que los corruptos se vayan al infierno, porque el cielo es de la 35 y sus acólitos.

Ahora se pone a prueba la verdadera fuerza de PAIS, en medio del desempleo y de los casos de corrupción. Por otra parte, no solo está en juego la hegemonía del proyecto gubernamental, sino también la reconfiguración de fuerzas en la Asamblea, sin perder de vista que la manera como se transforman los votos en escaños es tramposa, pues cualquier candidato para ganar tiene que auspiciar el voto en plancha, entonces nada saca el ciudadano dividiendo su voto por personas.

Ahora que Tiko Tiko, Combate, Calle 7, Ecuador tiene talento, Canela y demás están en competencia todo es posible. Lo más infame de nuestra imaginación se proyecta en lo que algunos partidos hacen sin descaro alguno. Y eso no invalida el legítimo derecho que tienen todos los ciudadanos para ser elegidos, sino que cuestiona las capacidades que ciertos candidatos tienen para legislar y fiscalizar, y eso no se resuelve con asesores,  caso contrario elijamos asesores, expertos en estética, cosmetología e imagen.

En definitiva, un gran porcentaje de ciudadanos no solo estamos fatigados, sino hartos de tanta pendejada: venta de puestos por parte de los partidos para diseñar las listas; ilusionismo marketinero, vaciedad de discursos y algunos candidatos que han decidido la estrategia del avestruz. Tampoco queremos que en esta campaña sigan los mismos que nunca hicieron nada en los últimos 10 años o que retornen los amarradores de la época de los partidos. Necesitamos saber quiénes acompañan a los candidatos como asesores en economía, derecho, relaciones internacionales, seguridad y política pública. El voto debe ser la herramienta más poderosa de cambio. En una democracia real, el ciudadano no pude votar por miedo.

#NoBotesTuVoto.

 

 

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