Encrucijada electoral

12 de octubre de 2016, Quito-Ecuador

El correísmo sigue imponiendo la agenda electoral. Tal es así que los candidatos de la oposición diseñan sus estrategias políticas en función de lo que haga, diga o deje de hacer Alianza PAIS. O mejor dicho, lo que hace su líder en pausado e incómodo retiro y ahora sus sucesores, Lenin Moreno y Jorge Glas. Sin embargo, hay un conjunto de señales que reiteran viejas formas de pensar la campaña por parte de los presidenciables. No hay un liderazgo nacional, por lo cual la búsqueda de un binomio que equilibre el voto de la Sierra y la Costa es una misión urgente. Esto acentúa más el regionalismo. Otra característica es que los candidatos son fieles representantes de una generación adulta. Los cuatro presidenciables con más opciones (Lenín Moreno, Guillermo Lasso, Paco Moncayo y Cynthia Viteri) tienen 50 años hacia adelante, situación que les dificulta llegar al público joven. Este aspecto es de vital importancia, si consideramos que el segmento que va entre los 16 años (con voto facultativo) hasta los 30 años es mayor al 25% del padrón. Un hecho insoslayable es que este segmento decidirá a futuro desde ahora a las próximas tres décadas.

Historia y política

Para el segmento joven que termina el bachillerato e inicia la universidad, la historia del Ecuador inició con Rafael Correa, porque antes no hubo nada digno de recordar según este Gobierno, salvo las canciones del Che Guevara, la absurda idea de presentarle a Eloy Alfaro como socialista cuando fue liberal y hacernos creer que la democracia es patrimonio exclusivo de los gobiernos que se autocalifican como progresistas en los países andinos. Algunos hechos que esta generación no sabe es que Ecuador fue el primer país que retornó a la democracia en América Latina a fines de los 70 y que lo hizo en referendo, que una valiosa mujer llamada Matilde Hidalgo de Prócel votó por primer vez en 1924 e inauguró esta posibilidad para todas las mujeres del continente, que el ejército ecuatoriano venció en el Cenepa en 1995 contra el ejército peruano pese a varias desventajas, que nunca se cayó el Estado en las crisis económicas y políticas debido al desarrollo local de ciudades premiadas mundialmente por su manejo democrático participativo como Cotacachi y Loja, que la capital es un ejemplo mundial en materia de preservación y conservación del patrimonio cultural y que su modelo es replicado en ciudades como Panamá, que la mayoría de ecuatorianos somos honestos, que en 1998 el Ecuador fue considerado pluricultural y multiétnico… Entonces, no todo nació con la revolución ciudadana, sin que ello desmerezca los cambios cualitativos que han producido estos nueve años en materia de acceso a servicios e inversión social.

La oposición y la campaña

Hay un elemento común que enfrentan todos los candidatos de la oposición: la maquinaria del Estado y no en el concepto weberiano de que este tiene el monopolio legítimo de la fuerza, sino más bien en la errada idea de que el partido es el gobierno como algunos dirigentes del oficialismo lo mal entienden, sobre todo cuando pretenden movilizar a la burocracia a las concentraciones pro régimen, así como en el uso que hacen de los medios públicos. Tampoco hay claridad sobre la revisión y respuesta que ha dado el Tribunal Contencioso Electoral (TCE) a las denuncias presentadas por concepto de “campaña anticipada”. Esto no supone desconocer que algunos candidatos están en campaña desde el periodo anterior y que el Gobierno ha estado también en campaña todo el tiempo. En este contexto, no hay claridad tampoco acerca de la figura de los enlaces ciudadanos o sabatinas, puesto que el Consejo Nacional Electoral  y el TCE no las definen ni como rendición de cuentas, ni como espacio proselitista ni como promoción gubernamental. Hay un vacío enorme en la legislación y también ambigüedad respecto de lo supone información de “interés público”.

Correa a Bélgica y Moreno a la posta

La salida de Correa del escenario supone el reto de evaluar el rendimiento electoral de PAIS, el capital político de Lenín Moreno y la organicidad que tanto se defiende. Correa deja un vacío, una especie de hueco a manera de cráter. El Presidente supo llenar el liderazgo nacional que no hubo, pero también lo terminó saturando. Por el otro lado, este hecho supone el esfuerzo creativo de la oposición para reinventar, bajo un liderazgo que rebase la excesiva personalización y las dosis de autoritarismo, otra forma de gobernar. Entonces, se viene no solo un periodo de transición, sino uno completamente nuevo porque las condiciones políticas y económicas son otras, sobre todo en materia de desempleo. Un colega, en tono de broma y sátira, suele decir que hay cosas inocultables como la tos, la barriga pasada de peso y la plata. Yo añadiría la falta de oportunidades laborales, sobre todo para ese segmento de jóvenes que son millares y que salen por miles de las universidades e institutos técnicos. Tampoco se puede disfrazar a los nuevos ricos.

Alianzas y las posibilidades

La idea de juntarse varios actores u organizaciones en torno al contrincante común no es algo novedoso en el quehacer político, pero sí problemático en nuestro país. Muchas alianzas se diluyen, debido a las disputas internas por el mal reparto en los acuerdos. Y no me refiero al mal reparto en actos de corrupción, sino más bien a los cargos de poder y la posibilidad de maniobra de cada actor u organización. Pero también es cierto que en Ecuador todo es posible como el Pacto de la Regalada Gana entre roldosistas y socialcristianos en la época de León Febres Cordero y Abdalá Bucaram. Da la sensación que ahora la disputa al interior de las alianzas se reitera. Todos van por los cargos y pocos se juegan por los intereses nacionales, salvo honrosas excepciones y que son contadas con los dedos de las manos.

En la Unidad se produjo la simbiosis entre la derecha del Partido Social Cristiano y los exconversos al correísmo de Avanza, liderado por un excuadro de Izquierda Democrática, Ramiro González. Pese a que hay una enorme distancia ideológica entre las dos organizaciones, pues los unos están en la derecha y los otros en la centroizquierda, sin embargo han advertido, eso dicen, intereses comunes en temas de progreso y libertad. Su mentor, Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil, apuesta por un electorado cimentado en las provincias de Guayas, El Oro, Los Ríos, un poco de Manabí, provincias de la Sierra como Carchi, afectada por la economía, y la adhesión de algunos municipios y prefecturas del Oriente. El fortín del PSC es Guayaquil, pese a que Nebot tiene el mejor momento de aceptación en Quito. Para este segmento será difícil penetrar en provincias de la Sierra como Pichincha, Cañar, Azuay, Tungurahua y Loja. Su carta de presentación es la legisladora con más años de experiencia en la Asamblea, Cynthia Viteri, candidata que puede ganar un buen porcentaje del voto femenino y el voto joven. Su rendimiento electoral también dependerá del binomio, con seguridad de la Sierra y muy posible de Quito.

El Gobierno ataca a la Unidad, porque la ubican en la vieja partidocracia, la oligarquía y el oportunismo bajo la figura de González. No se sabe qué papel juega ahí la Concertación de César Montúfar, pues él estuvo en conversaciones con el Acuerdo Nacional por el Cambio que impulsa a Paco Moncayo y con CREO que apoya a Guillermo Lasso.

 Respecto del Acuerdo Nacional por el Cambio, alianza del centro hacia la extrema izquierda, hay un mérito y es el hecho de haber consensuado una candidatura al ejecutivo, poniendo de cabeza al exalcalde de Quito, Paco Moncayo. Entre las fortalezas del candidato están su aceptación y credibilidad por su gestión, la figura de héroe de guerra y la transparencia en sus funciones. En esta misma línea, la posibilidad de captar votos en la Sierra es alta, pero la debilidad es su penetración en la Costa, de ahí que dependerá su desempeño electoral del binomio que escoja, el mismo que equilibrará la situación regional y su personalidad con un compañero o compañera de fórmula. Una de las debilidades, y no menores, de esta candidatura es que alrededor están los excorreístas, los padres fundadores de la revolución ciudadana y los mismos dirigentes históricos de la ID que no demuestran ninguna renovación en sus filas, solo en las fotos y los promocionales de las redes sociales. Es posible que la candidatura de Moncayo se lleve unos cuantos votos de Lenín Moreno, pero habrá que ver si esto le alcanza para disputar una segunda vuelta.

Del lado de Compromiso Ecuador, el apoyo a Guillermo Lasso se ha ido consolidando. Alrededor de esta figura hay un conjunto de personalidades de todas las regiones y movimientos creados para el efecto. La ventaja de Lasso frente a los candidatos es que ha venido trabajado desde su primera derrota ante Correa. Además, la gente le reconoce como un legítimo opositor. Tiene un voto cautivo, pero parece que no sube más. Se podría decir que Lasso, pese a ser guayaquileño, su nicho electoral no es precisamente la Costa, sino más bien que busca un voto distribuido en todas las regiones.  Entre sus desventajas están la idea de que representa a la banca, que también es parte de la oligarquía y que fue miembro del gobierno de Jamil Mahuad, donde se produjo la mayor crisis económica de la historia (1999-2000).  Lasso y Moncayo no quieren desistir su participación como candidatos para buscar una figura de consenso, pese al llamado de Jaime Nebot de juntar esfuerzos. En intención de voto, Lasso es el que mejor opción tiene, sin desconocer el alto porcentaje de indecisión que todavía existe, entre el 45% al 50%. Al igual que los demás candidatos, Lasso no ha escogido su binomio y esto también será clave, aunque dicho que será de la capital.

El candidato del oficialismo Lenín Moreno parte con una ventaja. Detrás de él hay una gestión inmensamente reconocida nacional e internacionalmente en el tema de discapacidades. Es el opuesto de Rafael Correa, según sus manifestaciones así como su manejo de imagen. El humor es su principal carta de presentación como antídoto ante la adversidad. Pese a estar ausente del debate nacional en los últimos dos años, sus posibilidades de ganar son muy altas. Maneja el mejor porcentaje de intención de voto en todo el país. Incluso, históricamente ha tenido mejor aceptación que Rafael Correa. Entre sus debilidades es que nunca se ha pronunciado con propuestas claras acerca de los problemas del país como la crisis económica, y siempre ha huido del debate bajo el criterio de no confrontar. Su postura crítica contra Correa ha sido edulcorada después con arrepentimientos públicos y sospechosos. El karma de Moreno es el anticorreísmo en ascenso. Nadie sabe cómo lograría Moreno gobernar en alianza con Jorge Glas, debido a las disputas internas entre los distintos grupos de PAIS.

Los objetivos no están claros

Parece que la oposición no ha clarificado aún sus objetivos, puesto que si lo esencial era derrotar al correísmo, la propuesta lucía sencilla: armar una sola candidatura con acuerdos mínimos de gobernabilidad y en lo económico, además de concertar una agenda para el nuevo periodo de la Asamblea en materia de diseño de leyes y fiscalización. En este contexto, un escenario de  segunda vuelta es complejo, debido a la fragmentación del voto.

Respecto del voto para la Asamblea, la oposición también flaquea en sus propósitos, puesto que la misma fragmentación del voto se producirá en la elección de legisladores nacionales y aún más en los provinciales, sin perder de vista que solo la Unidad ha acordado una lista unificada para los legisladores nacionales, talvez lo mismo suceda con CREO. No podemos perder de vista que los métodos de conversión de escaños en votos para asambleístas nacionales y provinciales son diferentes, ya que para el primer caso se utilizará la fórmula de Webster y para el segundo caso la de D´Hondt. La primera es más proporcional que la segunda, pero las dos siempre favorecen a las organizaciones con más votos, es decir a los partidos con estructura y que tengan un candidato con capacidad de arrastre.

Debido a que el calendario electoral determina que en el mismo día se elijan el binomio presidencial, asambleístas y parlamentarios andinos, la conformación de la Asamblea marcará el compás de la gobernabilidad, aun cuando haya segunda vuelta. Algunos escenarios posibles:

  1. Gana PAIS en primera vuelta con (o sin)  mayoría en la Asamblea (habrá que ver si alcanza los 2/3).
  2. Gana PAIS en segunda vuelta con (o sin) mayoría en la Asamblea.
  3. Gana cualquier alianza en segunda vuelta con (o sin) mayoría en la Asamblea.

Todo está por hacerse: inscribir alianzas, candidaturas, entrar a la campaña y votar.

No botes, tu voto….

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s