Desencanto electoral

Desencanto electoral

Aunque varios candidatos y precandidatos a la presidencia advierten que es muy temprano pronosticar los resultados electorales en el 2017, ya que más del 50% de las personas que han sido entrevistadas por las empresas de opinión pública no han definido su voto, lo único cierto es que en el tablero político hay una inmensa nube de desencanto de la población ante el retorno de las mismas prácticas políticas del pasado. Ese 50% de indecisión, probablemente, explica que la gente no está a gusto con el Gobierno y que en la oposición, tampoco hay un cuadro que seduzca lo suficiente como para que los beneficiarios de la revolución ciudadana salgan de su zona de confort. Por otra parte, el Gobierno tiene múltiples ventajas en estas elecciones, ya que siempre ha estado en campaña, cuenta con la maquinaria del Estado y tiene algo que mostrar en su gestión (carreteras, beneficiarios de programas sociales, becas, etc.), mientras que la oposición inicia la competencia con discursos y denuncias, que muchas de las veces no prosperan por la porosa función que cumple la justicia. Las autoridades electorales tampoco dicen nada de la campaña anticipada del Gobierno. No se sabe o, mejor dicho, no se quieren pronunciar acerca de si la sabatina es un espacio de descalificación de los opositores, un simulacro de rendición de cuentas, un show político que promueve la figura del Mesías.

Como había dicho, las viejas prácticas han vuelto todo a la normalidad. Los camisetazos, los oportunismos y los “sacrificios personales” están a la orden del día. Por ejemplo, los que antes se preguntaban quiénes jodieron al país y denostaron el papel de los partidos, ahora se adscriben a la justicia social con libertad y, fácilmente, se olvidan que fueron protagonistas en la redacción y aprobación de la Constitución de Montecristi, en la que se creó al Consejo de Participación Ciudadana y Control Social que tanto critican, también participaron en el Congresillo y permanecieron junto a Correa por cuatro años. Los Ruptura de los 25 estuvieron cómodamente en el gobierno de la revolución ciudadana y ahora, con la misma comodidad, se van a la Izquierda Democrática (ID), partido que fue uno de los tradicionales y con mayor peso en la Sierra desde la transición a la democracia en 1979. Su líder histórico, Rodrigo Borja, fue presidente, en uno de sus cinco intentos por alcanzar el cargo. Sin embargo, el mismo Borja ha auspiciado la participación de outsiders por fuera de su partido y la política, en distintas ocasiones. Un caso fue el apoyo que dio a Freddy Ehlers para correr por la presidencia y el otro más reciente fue la sugerencia de que Jefferson Pérez, campeón olímpico, sea el candidato a la presidencia. Nadie sabe porqué Borja hace esas cosas. Como tampoco nadie sabe qué mismo hace Andrés Vallejo, otro líder histórico, que dice apoyar a la juventud, pero parece que los hilos del partido nunca salieron de la cúpula.

De la revolución ciudadana

Por el otro lado, en el oficialismo se distingue dos bandos. Unos que respaldan a Glas, quien intenta ser como su jefe  y lo imita desatinadamente en las sabatinas y en todos los lugares que visita, mientras que al otro lado están quienes apoyan a Moreno, quien nunca termina de pronunciarse acerca de temas cruciales y, que tampoco dijo nada en su momento, sobre el discurso descalificador y permanente del Gobierno contra los opositores, la explotación de una parte del Yasuní, la reelección indefinida, los  traga cheques, del señor que abraza árboles, de las 33 recomendaciones que el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra hizo al Ecuador un par de meses atrás. La posición de Moreno no es tibia, simplemente no existe. Toda su campaña se sostiene en la gestión que realizó al frente del programa para beneficio de las personas con discapacidad, que ha sido reconocido internacionalmente; pero de los demás temas no se ha dicho nada. Su imagen ha sido golpeada después de conocerse públicamente y por las mismas declaraciones de funcionarios del Gobierno que Moreno era sostenido económicamente en Ginebra con plata de todos los ecuatorianos, sin explicaciones contundentes y que pudieran reivindicar su nombre. En AP se busca la salida salomónica en el binomio Moreno y Glas o viceversa, pero las cosas no son tan sencillas, porque el peor enemigo que tiene a cuestas la revolución es el desempleo y la crisis económica. Y de eso no le salvan sus publicistas.

De la Unidad

En cuanto a la Unidad, la disputa entre la Concertación y Avanza es evidente, debido a los desacuerdos en la conformación de una lista unificada para asambleístas nacionales, como para la definición de la candidatura presidencial. El dilema está en que mientras el grupo de la Concertación con César Montúfar a la cabeza exige fiscalizar al Gobierno, por el otro lado, la candidatura de Ramiro González como primero de lista, incomodaría a varios personajes de la Unidad, debido a su larga estancia en el oficialismo. Dos cosas ciertas en esta bronca: Montúfar no tiene un peso electoral comprobado y González, en cambio, sí lidera un partido con varias alcaldías. Por otra parte, tampoco termina de convencer como González, exID y luego exaliado de PAIS, quien además era enemigo histórico de la derecha, ahora se sienta placenteramente con el partido que históricamente ha combatido, el PSC.

Lasso y CREO

Por el lado de Guillermo Lasso, la estrategia apuesta por dos frentes. La primera es la consolidación de un grupo de personalidades de todas las tendencias alrededor de Compromiso Ecuador y de esta manera piensa sumar adeptos con gran impacto público, mientras que la segunda es dejar que todos se peleen (tanto del oficialismo y de la oposición) y seguir adelante. Al no ser un candidato nuevo, la  campaña de Lasso debe redoblar esfuerzos: mejorar su rendimiento electoral y estar atento a la emergencia de otro candidato opositor que patee el tablero. Según las encuestas, es el candidato con más opciones para disputar, incluso una segunda vuelta. El estigma de Lasso es ser banquero, debido a la crisis del gobierno de Mahuad. En solitario también corre Dalo Bucaram, hijo del expresidente, sin las mismas posibilidades de Lasso, y precisamente por el estigma que lleva por el gobierno de su padre.

Acuerdo Nacional por el Cambio

La convergencia de izquierda, donde el Acuerdo Nacional por el Cambio, trata de definir una fuerte candidatura, que según sus integrantes sería la figura de Paco Moncayo, las cosas tampoco están claras por diversos aspectos: no se acuerda la definición de listas únicas por parte de los partidos y movimientos, hay un limbo debido a la integración o no de la ID, el peso muy serrano y las dificultades de entrar en la Costa. Sin embargo, la renuncia de Enrique Ayala Mora a la candidatura presidencial dio señas de voluntad por mantener la convergencia y que Moncayo siga adelante. Todo puede suceder. Hay que esperar qué sucede en la Convención Nacional de la ID donde hay tres candidatos: Wilma Andrade, Paco Moncayo y María Paula Romo.

Qué se espera

Los ecuatorianos esperan de los candidatos, en este clima de desencanto, que haya pronunciamientos claros, precisos y fundamentados a problemas como el desempleo, el consumo de drogas en los jóvenes, la lucha contra la corrupción, la campante impunidad, la inexistente independencia de los poderes del Estado, el abuso de poder, la falta de fiscalización, la inauguración de nuevas formas de hacer política que no pasen por las mismas prácticas censurables, el respeto a los derechos humanos, las libertades de expresión, información y prensa, la salida de una economía rentista, y qué auditen las fortunas de los nuevos ricos…

Listas solas o unificadas

El reto no es menor para la oposición, porque si los partidos y los movimientos deciden armar listas por su cuenta les espera el fracaso y lo más seguro es que en la elección para asambleístas provinciales gane el que mayor peso electoral demuestre por la aplicación de la fórmula de D´Hondt, mientras que para los asambleístas nacionales, la realidad es casi similar pese a que la fórmula de Webster es un poco más proporcional. Daría la impresión que tendremos una asamblea polarizada con enormes dificultades para vislumbrar una mayoría, que requiere de dos tercios para reformar la Constitución, impulsar una consulta y rediseñar la arquitectura institucional del Buen Vivir. Ojalá, el populismo no aparezca en esta ocasión.

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s