Fuimos ingenuos

¿Cuál es la alternativa política en Ecuador de cara a las elecciones del 2017 y su estrategia? Primero, reconocer que fuimos ingenuos. Nos convencieron que podíamos consumir un producto sin fecha de caducidad, envuelto en el alto precio del petróleo y en el incremento de la venta de las materias primas como sucedió en toda América Latina, sin embargo petróleo y materias primas se desplomaron. Vivimos -en ocho años- al ritmo de las inversiones, pero sobre todo de los préstamos de la China. También fuimos ingenuos, porque creíamos que el Plan de Alianza PAIS del 2006 se iba a cumplir en la parte concerniente a cerrar el paso a los caudillos; sin embargo no solo es evidente la crisis de liderazgo en ese movimiento, sino la fe ciega en el Ph.D. sabelotodo. También fuimos ingenuos cuando dijeron que serían respetuosos con el medio ambiente, porque “revolucionariamente” incluyeron los derechos de la naturaleza en la constitución del buen vivir, pero ahora explotan una parte del Yasuní sin resquemor alguno.

También seguíamos siendo ingenuos cuando dijeron que iban a inaugurar una nueva democracia participativa, pero ya sabemos cómo funciona el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social. Por lo menos yo, no me siento representado por ninguno de sus miembros y peor aún de aquellos funcionarios que ahí fueron nombrados por órdenes del jefe. También fuimos ingenuos cuando dijeron que son importantes los partidos políticos, la independencia de la justicia, la autonomía de los poderes del Estado, la libertad de expresión y el derecho a la resistencia, pero todos sabemos que hay un “monopolio de la verdad” que edulcora la realidad con invasivas propagandas políticas a cualquier hora del día, pero sobre todo cuando los medios independientes emiten noticias y los pocos programas de opinión que quedan.

También fuimos ingenuos cuando dijeron que admiraban a Pepe Mujica por su sencillez, austeridad y transparencia, pero comprobamos que les encanta los lujos, los viajes, los guardaespaldas, los batallones de asesores, asistentes y sobre todo encender las sirenas de los autos oficiales que utilizan cuando van por las calles del Ecuador, demostrando sus complejos de inferioridad. También fuimos ingenuos cuando prometieron la felicidad, pero vemos que ellos creen que la felicidad se logra por decreto con la creación de una secretaría que nadie sabe para qué sirve, talvez para practicar yoga en pausas denominadas activas.

Pero la ingenuidad no es eterna y eso no supone el premio consuelo. La población, esa misma población que utiliza las carreteras del siglo XXI, como dicen los oficialistas, está demostrando hastío ante la falta de coherencia, ante la idea de una sola verdad, ante el insulto destemplado de siempre. Por eso, los gobernantes le tienen miedo a la ingenuidad, porque siempre termina por levantarse de mal genio y sorprende.

También fuimos ingenuos creyendo que los partidos no sirven en las sociedades. Producto de ello se consolidó un sistema político sin contrapesos. Una sola fuerza electoral hace y deshace. Pero en esa trampa también cayó la oposición de izquierda y de derecha pues hasta ahora no sabe diseñar una propuesta que suponga poner al país delante de cualquier interés personal y grupal. De la crisis económica que vaticinan economistas ortodoxos y heterodoxos, aún no hay respuesta… seguramente seguirán creyendo que somos ingenuos y que no nos damos cuenta que ya no hay la circulación de dinero de hace tres años…

En fin…

 

 

 

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