Primero de Mayo

07 de mayo de 2015

Estuve ahí, nadie me contó. La realidad superó la propaganda del Gobierno, así como la información divulgada por los medios públicos e incautados que invisibilizaron la marcha convocada por los trabajadores el Primero de Mayo en todo el país, pero especialmente en Quito. Esta tergiversación se produjo en un marco legal que prohíbe terminante este tipo de manejos informativos. La Ley Orgánica de Comunicación en el artículo 22 dice que “todas las personas tienen derecho a que la información de relevancia pública que reciben a través de los medios de comunicación sea verificada, contrastada, precisa y contextualizada”. Es decir, se trató de crear un imaginario colectivo que disminuyera la capacidad de convocatoria de los trabajadores, así como la autoconvocatoria de la ciudadanía. Pero, una vez más, la realidad fue más poderosa que la parafernalia mediática.

Ese día, decenas de miles de personas se concentraron frente al edificio del IESS, al edificio de los afiliados. Eran las 10h30 de la mañana y todavía no se movía la multitud, pues eran cuadras de cuadras que exigían respeto a la libertad de expresión y pensamiento, sin perder de vista el rechazo al monólogo con el mismo guión. La ciudadanía que se concentró era heterogénea, multiclasista, intergeneracional, la mayoría sin afiliación política. Las expectativas de los trabajadores fueron superadas, pues la autoconvocatoria ciudadana fue mayor. Lo más interesante es que en esta marcha no se tomó lista, no hubo incentivos, no estaba en juego la contratación de nadie, no hubo sanduchito ni jugo, no hubo transporte de ida y vuelta ni tampoco represalias. Esto no supone, por cierto, que haya desaparecido un gran porcentaje de la población que tiene confianza en el líder y que también caminó ese día en la contramarcha.

Fue interesante observar como miles de personas en compañía de amigos y también de la familia clamaban porque el Gobierno no deje de aportar el 40% para las pensiones jubilares, que se reconozca la deuda con el IESS, que desaparezca la prepotencia y la estrategia de descalificar bajo la maquinaria de los medios, que termine el monopolio de la verdad. Es difícil ocultar el costo de la vida, el arribismo de los funcionarios de primera, segunda y tercera, la propaganda grotesca e invasiva. Esta misma población que salió a las calles por el hartazgo hacia la manera de hacer política por parte del oficialismo, no desconoce los cambios favorables en materia de educación, vialidad y discapacidad, pero ya dejó de tolerar el uso del aparataje del Estado para desconocer cualquier criterio diferente.

El error gravitante del Gobierno es seguir pensando que Alianza PAIS es el sector público. Y este error gana en proporciones cuando saca a un gran porcentaje de burócratas a las marchas de apoyo, como si de esa manera se pudiera crear una verdadera militancia, sentar las bases ideológicas y apuntalar la defensa de una propuesta programática. Otra vez más, el Gobierno cree que los burócratas son más, debido al número de empleados públicos que movilizaron. Pensar que el Estado es igual a un partido político delata la debilidad del oficialismo, puesto que en ocho años no ha podido sentar unas verdaderas bases y eso explica –de alguna manera- la derrota en las locales de febrero del año pasado.

Parecería que desde la última derrota, el oficialismo ha caído en una sucesión de errores: el Gobierno termina convirtiéndose en su peor enemigo. Por otra parte, la activación de la protesta y la movilización social van de la mano con nuevos escenarios y elementos de análisis de cara al año electoral:

a) un gran porcentaje de la población ha expresado el deseo de ir a las urnas para decidir acerca de la propuesta de reelección indefinida para todos los cargos,

b) el Gobierno no sale de su única estrategia: buscar un enemigo y sobredimensionar la figura del líder,

c) hay un malestar evidente y de varios sectores, pero no hay un liderazgo que logre capitalizar la coyuntura,

d) la fragmentación política entre lo local y lo nacional es más evidente,

e) la crisis económica hace sus efectos,

f) PAIS no sabe generar relevos y las caras visibles del movimiento terminan siempre como segundos, terceros o cuartos,

g) ahora más que antes, está en debate la efectividad del modelo económico del Buen Vivir en época de crisis,

h) la oposición trata de aprender a juntarse, pero el camino es largo y tortuoso,

i) ya se barajan nombres para las presidenciales y las frutas se mueven de un lugar a otro,

j) las redes sociales terminan siendo el leit motiv de unos medios privados que cambiaron obligadamente la opinión pública por reportajes de cocina, viajes y curiosidades… en fin…

 

 

 

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