Las contramarchas

28 de abril de 2015

Próximos al Primero de Mayo, Día de los Trabajadores, el país rechaza toda manifestación que signifique una contramarcha contra quienes tienen un criterio diferente acerca de la conducción del Gobierno. Planificar una contramarcha no solo es impensable, sino también repudiable desde cualquier punto de vista, pues no se puede medir el capital político poniendo en disputa a las personas en los espacios públicos. Recordemos que es parte de la democracia la legítima y libre expresión de las personas en cualquier lugar, pero es muy peligroso medir fuerzas de apoyo en medio de la efervescencia popular. Nadie sabe cómo puede reaccionar la masa al calor de las arengas y las consignas.

Asimismo, tratar de impulsar una contramarcha es contradecirse en el discurso político, pues antes criticaban a Lucio Gutiérrez por haber impulsado una fuerza de apoyo en las calles contra los Forajidos. Sería saludable que el oficialismo refresque ideas, reflexione sobre la democracia que impulsaron y de la que tanto hablan desde la creación de su plan político antes ser Gobierno, y descubran que no hay nada mejor que la diversidad de criterios y no la unanimidad de pensamiento.

Tampoco podemos dejar de mencionar que es inimaginable promover contramarchas en países como Uruguay, Chile, Brasil, Costa Rica, Colombia, Perú, Bolivia, Argentina, Paraguay no así en Venezuela, para tomar en cuenta algunos casos. Es decir, la mayoría de países en la región entienden la democracia como el respeto a la diferencia, la tolerancia al otro, el compromiso por auspiciar las libertades civiles y políticas. Entonces, no digamos que la defensa de cualquier gobierno mediante estrategias como las contramarchas es válida.

Entonces, de la democracia no solo se debe hablar, también se la debe practicar y fortalecer. Las libertades de pensamiento, expresión, prensa, culto, asociación y reunión no son entelequias, son tangibles del sistema político. Por lo tanto, el verdadero capital político de un Gobierno se cuece en la consistencia entre el discurso y la práctica y en la capacidad de reconocer la diversidad.

 

 

 

 

 

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Un pensamiento en “Las contramarchas

  1. Pedro P Caicedo Muniz

    Plenamente de acuerdo con su comentario, habría que añadir que si hay violencia y muertos, el gobierno debe responder por la provocación que significa la contramarcha. Es mas los unos salen a protestar por atropellos e injusticias, los otros por mantener o aspirar puestos burocráticos. Pero la verdad es que el descontento aumenta y no hay señales de rectificación ni disculpas

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