Recuperar (nos) de la distracción del ruido que hace el poder

Recuperar (nos) de la distracción que genera el poder significa opinar en libertad, sin que ello ponga en riesgo los derechos de los demás. Semana a semana, comentaremos qué ocurre en la política de Ecuador y América Latina, cómo se construye lo político y por qué nos hicieron creer que debemos estar fuera del debate porque nos consideran profanos. Por estas razones, este espacio fue bautizado como enlosbordedelapolitica.

En esta página, expongo mis criterios a partir de la conjugación de ideas, conceptos y teorías de la Ciencia Polítca, la Comunicación y la Cultura. Debo advertirles que no pretendo que este blog sea aburrido, moralista, fatalista ni mucho menos fanático, pero sí atrevido, sugerente y libre, en un contexto de respeto por el otro. La idea es que contribuyamos a mirar lo que nos sucede desde diferentes puntos de vista.

En el blog, ustedes podrán conocer mi producción académica como docente investigador universitario, pero también mi ejercicio como editorialista, en donde si bien trato de luchar contra el angosto espacio que me brinda un diario, sin embargo pretendo ser lo más preciso y claro posible, pero sin desconocer que hay ideas que quedan para ser desarrolladas. Como este espacio no rinde tributo al anonimato, más bien identifica quien lo produce: datos personales e intereses.

Como primera provocación, les invito a leer un editorial sobre la famosa Meritocracia en Ecuador.

Vivimos la sociedad del revés o, mejor dicho, la contradictoria sociedad de la revolución. Ahora resulta, como es públicamente conocido y además porque así lo establece la ley, que los docentes universitarios deben cumplir un conjunto de requisitos que están muy lejos de los que deben tener asambleístas, asesores de gobierno y ministros. Para ser docente se debe tener como mínimo una maestría, años de experiencia, cursos de actualización, publicaciones científicas, entre otras cosas; mientras que para ser asambleísta a lo mucho hay que tomarse la foto junto con el líder (o recurrir a algún efecto del photoshop), no decir nada en las reuniones de la honorable Asamblea, peormente discrepar con las posturas oficiales y a lo mucho haber completado el bachillerato.

Bajo la versión incompresible de la revolución en tenas de meritocracia, se evidencia que esta se moldea bajo criterios pendulares. Ahora resulta, según las intenciones de enmienda, que podrían ser candidatos a presidentes personas que tienen 30 años, seguramente sin formación universitaria y que gocen de cierto espaldarazo oficial; mientras que –por otro lado- seguirán incrementado los requisitos para ser docentes universitarios, porque les encanta el modelo “made in USA” aunque en algunos aspectos gritan a los cuatro vientos contra el imperialismo salvaje. Lo interesante sería que algunos asesores, asambleístas y poderosos burócratas pasen por las aulas universitarias, hagan el intento por conocer qué es una maestría e intenten producir conocimiento y no solo discursos propagandísticos.

La idea de meritocracia del siglo XXI en Ecuador atraviesa una crisis de definición conceptual, así como la de democracia, pues no faltarán algunos que digan que no es democrático llenar de requisitos a quienes optan por un cargo público, también dirán que ex futbolistas, reinas de belleza, cantantes y advenedizos tienen toda la legitimidad para ser asambleístas, ministros, asesores; no me sorprendería tampoco que digan que los “saberes” permiten diseñar leyes y gobernar. Ante ello pregunto, ¿dónde queda la sabiduría popular que dice, “zapatero a tus zapatos”?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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2 pensamientos en “Recuperar (nos) de la distracción del ruido que hace el poder

  1. Brigitte ruiz

    La ironía de vivir en Ecuador.
    Sería interesante conocer que asambleísta posee los conocimientos necesarios, basados en sus experiencias, estudios, investigaciones, etc., para dar una sugerencia certera sobre leyes que nos rigen a todos los ecuatorianos.
    Las personas más preparadas deberían ser las que dirigen a un país, y aunque para la revolución no sea necesario tener un titulo universitario y tener un masterado para dirigir la asamblea, debería conocer lo reprochable que es para los que tenemos y no podemos alcanzar estos puestos de mucho servicio. Como ciudadanos comunes no creemos que sea posible seguir los estudios universitarios y seguir haciendo las actividades de dirigentes.
    El cargo que se desempeña debe ser después de la experiencia adquirida y no lo contrario.

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